Una mirada profunda sobre la ganadería mendocina

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La nueva edición de la Fiesta Nacional de la Ganadería de Zonas Áridas constituye un aliciente para una actividad económica que está en fuerte crecimiento y que podría permitir a Mendoza producir la mitad de la carne que se consume en la provincia, como lo señaló recientemente un funcionario del área.

Días pasados, durante una visita que realizó a Malargüe, el titular de la Dirección Provincial de Ganadería señaló que un 50% de la carne que se consume en la provincia podría producirse en nuestro territorio, generando un movimiento que favorecería directamente a productores locales. Dijo que por año ingresan a Mendoza 300 mil novillos faenados, 14 millones de kilos de pollo, 7 millones de kilos de carne de cerdo y 4 millones de kilos de fiambres y aseguró que difícilmente la provincia podría producir el total de lo que ingresa, pero que sí podría alcanzar el 50%.

Sucede que en Mendoza se está dando un más que interesante proceso de incremento en la ganadería, como consecuencia de la modificación de la actividad económica que se desarrolla en la Pampa Húmeda, donde ha crecido la superficie implantada con granos por los mayores índices de rentabilidad que generan algunos cultivos, como es el caso de la soja. En ese marco de situación, la actividad ganadera se ha ido desplazando hacia zonas marginales.

Una situación que no sólo se plantea en la Argentina sino que se da cada vez con mayor asiduidad en otros países del mundo, como sucede en España o México, con fuertes apoyos gubernamentales para desarrollar ese tipo de actividad económica en zonas de secano.

Tampoco se trata de un tema nuevo. Ya desde 2006 Mendoza cuenta con una ley provincial de fomento de la actividad, a través del Programa Provincial de Fomento Ganadero, que tiene por objetivo incentivar el desarrollo de la actividad ganadera de cría, recría y engorde de la ganadería menor y mayor; incentivar y promover la mejora cualitativa y cuantitativa de los reproductores bovinos, incentivando paralelamente el establecimiento y desarrollo de la raza bovina; incentivar el engorde o terminación de la hacienda bovina mediante la utilización de técnicas de pastoreo rotativo intensivo y facilitar el faenamiento y agregado de valor en el territorio provincial en la búsqueda de aumentar la cantidad de hacienda de consumo producida en la provincia para mejorar la balanza comercial y revertir la situación de abandono o baja productividad de las tierras con derecho de riego, fomentando la reconversión productiva.

Por otra parte, se procedió a la creación del Fondo Permanente de Asistencia a Productores Ganaderos afectados por inclemencias climáticas en zonas de secano, mientras se encuentra a estudio en la Legislatura una ley que regula las condiciones de habilitación y funcionamiento de los feed lot, garantizando estándares de medio ambiente para evitar deterioros que impliquen degradación de suelos, contaminación del agua y del aire y el deterioro del paisaje.

Es una norma que viene a cubrir un vacío legal y que permitirá el desarrollo de ese tipo de emprendimientos, en razón de que Mendoza, por su propia condición climática y por las características de suelo, no era un territorio para el engorde de ganado vacuno, el que estaba centralizado especialmente en la Pampa Húmeda.

Si bien la ganadería de zonas áridas se ha desarrollado a lo largo del secano mendocino, es en el Sur de la Provincia donde ha cobrado mayor importancia. De allí que vuelva a ganar valor la nueva edición de la Fiesta de la Ganadería de Zonas Áridas que tiene por sede a General Alvear.

El incremento de esa actividad económica resulta fundamental porque, además de conformar una alternativa económica válida para miles de productores ganaderos, sus beneficios alcanzarán a toda la provincia y podría permitir cubrir con producción la mitad de la carne que se consume en Mendoza, como se sugiere más arriba.

 

 

Fuente: Diario Los Andes

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