Malargüe también quiere abrir otra mina de uranio

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Sierra Pintada no está sola. Desde la Legislatura provincial y en el propio bloque justicialista han surgido presiones para que otra mina de uranio ,ubicada en Malargüe, vuelva a operar para generar riquezas.

 

La mina en cuestión se llama Huemul y se encuentra unos 30 kilómetros al sur de la villa cabecera. Como en el caso de San Rafael, la explotación corría en el pasado por cuenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica y se paró en los años 90.

La diferencia es que en Malargüe apareció hace unos años un inversor privado (Energía Mineral SA) y capitales extranjeros interesados en invertir sumas millonarias para volver a extraer uranio en un predio de unas 20.000 hectáreas.

Y el gobierno de Celso Jaque, en principio, dijo que sí: el Poder Ejecutivo emitió una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva sobre Huemul que, no obstante, terminó cajoneada en la Cámara de Diputados de la provincia.

De este episodio han pasado nada menos que tres años y el propio presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, reconoce hoy que la DIA de Huemul «tiene despacho favorable para su tratamiento».

El expediente se encuentra en la comisión de Ambiente y según especificó Tanús, a pesar del tiempo trascurrido, «no está vencido, se encuentra demorado».

Tregua. La llamativa demora de la mina de uranio de Malargüe será objeto de reclamos puntuales y de fondo la semana próxima, ya que en el justicialismo se oirán voces a favor de rehabilitarla.

Mientras tanto, una frágil tregua política impera respecto de la minería. En el PJ quieren que, este fin de semana, el gobernador Paco Pérez pase la Fiesta de la Ganadería de General Alvear en paz, dado que este es un departamento «antiminero».

No obstante, el diputado por el PJ de Malargüe José Muñoz (asumió hace poco en remplazo del ahora presidente de OSEP, Alberto Recabarren) ya se queja del freno legislativo al proyecto Huemul. «Había una empresa que quería poner 10 millones de dólares para explorar si había uranio, pero se cansó de esperar y se fue», señaló Muñoz, ante la consulta de este diario.

El legislador afirmó que «el intendente (Juan Agulles) y los malargüinos» le han pedido que impulse la reapertura de la mina de uranio de su departamento y reclamó un «Estado coherente» que deje desarrollar la minería en ese lugar. «Estoy a favor de la minería no contaminante, pero Mendoza necesita agrandar su matriz productiva porque si no va a tener problemas», agregó.

Paco, el equilibrista. Las peleas peronistas por la minería en el sur de la provincia son muy fuertes. En General Alvear hay un fuerte rechazo a la industria, mientras que Malargüe busca acogerla.

Las dos comunas tienen gobiernos del PJ, pero el intendente de Alvear, Juan Carlos de Paolo, ha llegado a declarar que prefiere «morir pobre» antes que avalar la minería, como reclaman algunos de sus pares. «Que se haga cargo de que hay más de cien alvearenses que trabajan en la mina Vale», contestan con acidez desde Malargüe, en referencia al proyecto Río Colorado que explota sales de potasio en ese distrito.

En el medio de esta disputa, el Gobierno provincial trata de hacer equilibrio. Vale es, para Pérez, un ejemplo de «minería sustentable». Pero el gobernador teme apoyar abiertamente los proyectos para extraer uranio en San Rafael y Malargüe. En el caso de Sierra Pintada, los problemas ambientales llegaron a la Justicia.

La gran pregunta es hasta cuándo podrá dilatar Paco las decisiones políticas a favor de la minería que el Gobierno Nacional le reclama.

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