La esposa de Moyano, que sigue detenido, habló…

0

“Me presento a toda la ciudadanía de General Alvear, siendo Fanny Esther Farias con D.N.I. Nº 23.883.938, esposa del Sr. Moyano Sergio. ¿Quién soy, quienes somos?. Lamentablemente personas que estamos viviendo o padeciendo las consecuencias de la inseguridad en que hoy vivimos.

 

El día domingo 15 de abril pasado, siendo las 09:00 aproximadamente, junto a mi marido nos acabábamos de levantar; con el fin y junto a mi hijo menor de 6 años disfrutar el último día de descanso de mi esposo, que por motivos laborales se encontraba trabajando en la Provincia de La Pampa. Cuando ante disturbios ocasionados en mi barrio San Carlos, donde vivimos junto a mi familia; fuimos testigos de actos violentos que se venían suscitando desde horas antes, entre vecinos que ya tienen problemas desde antes de esta fecha. Esta situación entre los vecinos del lugar, la venimos padeciendo, lo que ha llevado gran inseguridad en ese lugar.

No puedo negar que el alcohol y otras sustancias potencian a jóvenes a que sean protagonistas de peleas donde aflora el concepto de violencia, a tal punto, que compromete a toda la relación que existía entre vecinos, donde la solidaridad antes estaba presente, y que hoy, por lo dicho, tratan de no figurar, estar en el anonimato “del ¡No te metas…!”

Ante la circunstancia vivida, mi esposo, como todo buen vecino, llamó a la policía, a través del número de emergencia del 911. Lo que hizo, que una patrulla montara un procedimiento en el lugar, donde entre otros, existieron disparos disuasivos por parte de la Policía. Lo que motivó que reinara una calma al barrio relativa y transitoria. Cuando digo esto, es así, porque inmediatamente retirado el personal policial, fuimos víctimas de agresiones verbales, físicas, amenazas de muerte, y lo más grave aún, que ante el evento y con el fin de evitar más problemas nos encontraron dentro de nuestro domicilio, una lluvia de piedras , cascotes, que rompían todo lo que estaba a su alcance.

Tal cual una película de pura violencia y terror, las amenazas de morir acuchillados o quemados vivos resultaban ser las expresiones que trato de transmitir de la forma mas educada posible, pero que por cierto, están fuera de contexto con la realidad vivida. Así procedieron como una “turba” salvaje de aproximadamente 15 o más personas a quemar mi casa, apedrear tres vehiculo, uno de ellos casi 0 km, rompiendo con una violencia inusitada los vidrios que estallaban, las chapas que se abollaban y no contento con ellos toda mi vivienda era blanco de piedras de todos los tamaños que rompían todo lo que encontraban a su alcance.

¿Por qué tanta violencia, desidia?

La respuesta: por haber denunciado como cualquier ciudadano decente que quiere vivir en armonía, lo que llevo a tildarnos de “buchones”, porqué llamaste a la policía¡ 

Cuando vivíamos el infierno más atroz, donde peligraban la integridad física de toda la familia, ya dentro de la vivienda, queriendo entrar dentro de ella los agresores, rompiendo y golpeando la puerta; mi hijo amarrado a la pierna de mi esposo, llorando desconsoladamente; yo aterrada y encontrándome cursando un embarazo de más de 4 meses, mi madre insulinodependiente, y mi hermana que en la ocasión nos visitaba; situación que desbordada, sin saber qué hacer, ocurrió el disparo de un arma de fuego, específicamente una escopeta que teníamos en casa, por parte de mi marido. Todo con la intención, ante la gravedad y lo súbito de impedir que nos mataran o nos quemaran vivos.

Desde el umbral de la puerta, a no más de 2 metros, el disparo impacto en la humanidad de Javier Gonzalez, el cual salió corriendo y cayendo en la acequia o vereda de mi propiedad, tal cual me enteré después de los hechos sucedidos. 

Vecinos llamaron nuevamente a la policía, lo cual en el lugar mi esposo fue protegido junto a mi hijo y llevado a la comisaría Nº 14. Yo fui atendida y trasladada en ambulancia por una suba de mi presión que comprometía mi embarazo.

El saldo de los destrozos es el siguiente: mi vivienda quemada parcialmente (ya que pudimos sofocar el incendio antes que llegaran los bomberos) el resto destruido por completo, vidrios, puertas y ventanas, además de tres vehículos destrozados literalmente por las piedras. Por lo sucedido fuimos despojados de nuestra vivienda, no teniendo ahora, donde vivir.

Pero lo peor aún, es que esto, todavía no terminó; debido a que mi marido fue privado de la libertad por encontrarlo el Juez de la causa presunto autor del delito imputado de Homicidio Agravado por el uso de arma de fuego.

El día 17, siendo las 14:00 hs. a través de nuestro abogado defensor, obtuvimos que el Dr. Murcia, se pronunciara a favor de quedar mi esposo bajo la detención o prisión domiciliaria, la cual se concreto en el domicilio de mi hermano que posee en el Bº Smata.

La resolución judicial que otorgó dicho beneficio (si así podemos nombrarlo), se basó en que mi esposo no demostraba ser una persona –según el criterio del Juez- que pudiese potenciar peligros procesales, que son el peligro de fuga o entorpecimiento de la prueba del proceso. Ya que consideraba entre otros, que siempre mi esposo se manifestó como una persona sujeta a los requerimientos de la justicia, tanto por su función de colaboración y porque no surgía que fuera proclive al delito. Además, se consideraba en la resolución que en el desarrollo del proceso el actuar de su personalidad pudiera estar circunscripta en una actuación en legítima defensa.

El mismo día 17, aproximadamente las 22:00 hs., un grupo de manifestantes a favor de la víctima, se presentaron a reclamar con estridencia, pancartas entre otros, justicia por Javier Gonzalez; o sea, justicia para el occiso. 

Tanto el Dr. Murcia como el comisario Calipo contuvieron los reclamos de esta gente y que permitió entre otros, que inmediatamente el Sr. Juez dispusiera el traslado de mi marido- donde ya se encontraba cumpliendo la prisión domiciliaria- al calabozo de la comisaría 14.

El argumento del Magistrado dice que responde –según sus dichos- a fin de evitar que la integridad física tanto de mi esposo como del resto de mi familia no corriera peligro de vida, atento que tenía información que irían a manifestarse violentamente al domicilio donde cumplía ya su arresto domiciliario.

Hoy 18 a las 14:00 hs. fuimos notificados de que la otrora resolución judicial fuera revocada ordenando el traslado a la cárcel de encausados de San Rafael de mi esposo. El argumento de esta nueva decisión del Magistrado, la basó en que la familia Moyano al encontrarse amenazada, corre serio riesgos que implica potenciar el conflicto y por tal razón ese podría convertir en un mecanismo que haría a mi esposo poder escaparse de esta ciudad, demostrando así, con este razonamiento, la existencia del riesgo procesal que mi marido se fugue.

Estos son los hechos, tal cual se han dado, conforme nuestra posición.

Y por ello, he querido expresar todo lo narrado ante la ciudadanía, porque realmente no encuentro razón del avasallamiento que venimos sufriendo a nuestros derechos tanto a nuestras personas como en nuestros bienes. 

Resulta y me pregunto, porqué el funcionario policial actuante que se encontró a cargo del procedimiento en el Bº San Carlos el día domingo 15 a las 16:00 hs. aproximadamente, no supo medir la temperatura ambiente de una situación de conflicto, en la que tuvieron que participar realizando disparos disuasivos, para después irse del lugar. Y sigo preguntándome: el comisario Calipo, no es responsable desde ese momento por no dejar personal en guardia, abandonándonos a la furia salvaje que posteriormente provocó desmanes y que ante la imposibilidad de no poder repeler la violencia manifestada terminó con la vida de una persona?.

También, qué llevó al Dr. Néstor Murcia a modificar una resolución de horas antes?, la presión de la gente, los actos de violencia manifestados? Nuevamente, quiénes son los que tienen que protegernos o impartir justicia?

Somos una familia trabajadora, creyentes en Dios que inculcamos valores a nuestros hijos como toda familia de bien, vivíamos hasta hace unas horas en un Barrio donde existían algunos focos de violencia pero que perfectamente cumpliendo debidas y correctas acciones de parte de los funcionarios hubiesen sido erradicados.

Hoy me encuentro con mi marido encarcelado, destruida mi familia, mis afectos y efectos, y sin encontrar una respuesta a tamaña irregularidad de parte del estado.

Señores, hoy le toco a mi familia, mañana podes ser vos; qué queremos para nuestros hijos, para nuestra comunidad. Qué tiene que imperar, la justicia o la prepotencia, lo ecuánime o el apriete. Realmente me encuentro desbordada, y espero que este sea un mensaje a tu conciencia.”

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.