Argentina y Gran Bretaña después de 30 años

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En octubre de 1989 se acordó la Declaración Conjunta entre el Reino Unido y Argentina. En ella se posibilitó la restitución de las relaciones diplomáticas, que se encontraban rotas entre los dos países a consecuencia de la guerra de 1982 y de la conformación de grupos de trabajo. Estos grupos sirvieron para forjar medidas de cooperación y confianza mutua en diferentes áreas. Pero con el Brexit en puerta es buen momento para parar y analizar. ¿Qué podemos ver en este tiempo en la relación bilateral y cuál es el impacto en los vínculos con las Islas Malvinas?

Argentina en un vaivén de políticas con Gran Bretaña después de 30 años

Londres desde el principio ha conservado una sólida política interna basada en tres pilares. Los Conservadores y los Laboristas comentan que no tienen nada que tratar con Argentina con respecto al tema de las Malvinas. Ellos defienden y promueven el principio de autodeterminación de los pobladores de las islas australes y fortalecen su presencia en el Atlántico Sur por medio de una política de hechos consumados. 

Por el lado de Argentina, se ve un vaivén de políticas hacia las Malvinas y Londres. Comienza con una actitud de defensa y principios de interés nacional, con todo y el coste de la confrontación con el Reino Unido. Sigue habiendo esperanza de que la soberanía se incluya siempre en el diálogo bilateral entre Cristina Kirchner y Raúl Alfonsín, y se desarrolle como una estrategia de acercamiento. Así como el otorgamiento hacia el Reino Unido y los malvinenses, el cual posterga el diálogo sobre construir con el paso del tiempo los lazos de confianza que ayuden ese debate.

Madrid I y II, los instrumentos que técnicamente eran Declaraciones Conjuntas, así como el Foradori-Duncan. Que en aquel preciso momento se limitaron a herramientas bilaterales con fuerza de acuerdos. Y frenaron la fórmula del paraguas de soberanía, que continúa hasta hoy. 

Se trata de un mecanismo legal que deja a las partes que tienen problemas territoriales tener acuerdos, guardando sus respectivas posiciones de soberanía. Las cuales no serán afectadas por las resoluciones que se adopten en esos tratados. La figura del paraguas llega a cubrir por extensión las acciones que se ejecuten como una consecuencia de los mismos. 

El contenido de los acuerdos bilaterales relacionados con el petróleo, la pesca y las comunicaciones que se firmaron entre los dos países fueron interpretados y utilizados de forma opuesta por los distintos actores. Mientras Londres promovía dentro de los mundos, diplomático y de negocios, que los acuerdos demostrában las excelentes relaciones entre ambos países. Y ésto no demostraba que no hubiera ningún problema bilateral a partir de ellos, por lo que el Reino Unido desconocía la ayuda que ellos tenían y actuaban de forma unilateral.

Nuestro vínculo con Londres

La futura administración en nuestro país deberá volver a pensar en el vínculo con Londres y deberá potenciar la definición de una nueva política de largo plazo, con un fuerte consenso interno alrededor de la cuestión de Islas Malvinas. Deberá tener en cuenta las consecuencias del Brexit, las conexiones de apoyos y solidaridad de América Latina. Así como el uso de los foros multilaterales, como caja de resonancia acerca de la situación anacrónica colonial. Además de buscar lograr la soberanía del conocimiento desarrollando una política efectiva argentina en el Atlántico Sur e impulsar una política activa con las empresas pesqueras españolas que trabajan en algunas de Malvinas, así como con las que invierten.

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