Anabel Sagasti suena en un rol clave en el futuro Congreso

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Anabel Fernández Sagasti perdió las elecciones provinciales para la Gobernación pero su futuro político está lejos de caer en el ostracismo. El nombre de la senadora nacional kirchnerista suena para tener un fuerte protagonismo en el Congreso nacional si el domingo Alberto Fernández gana las elecciones presidencial y, por ende, Cristina Fernández se convierte en vicepresidenta y titular del Senado nacional.

Sagasti, que aún tiene dos años más de mandato como legisladora, tejió allí una relación muy estrecha con la expresidenta y actual senadora compartiendo bancas vecinas. Por eso, las especulaciones dentro del Frente de Todos apuntan a que la camporista mendocina tendrá un rol clave bajo el ala de Cristina.

Desde el entorno de Sagasti reconocieron a Los Andes que han habido algunas “charlas” informales que han tenido sobre la reconfiguración de su espacio dentro del peronismo a partir de diciembre, si se confirma el domingo el resultado de las PASO del 11 de agosto. Incluso estuvo entre los pocos dirigentes que subieron al escenario junto a los Fernández en La Pampa en el acto por el Día de la Lealtad.

Lo concreto es que el nombre de la ex candidata a gobernadora suena fuerte, según publicó ayer el diario La Nación, para uno de los dos cargos fuertes que hay en la Cámara Baja: presidenta provisional del Senado o jefa del interbloque que contendrá a los legisladores del Frente para la Victoria y del Partido Justicialista, hoy agrupados en el Frente de Todos.

La misma nota destacó que Fernández Sagasti está en una lista de personas de confianza que rodearían a Cristina Fernández, que integran además Oscar Parrilli, ex titular de la Agencia Federal de Inteligencia durante el último gobierno kirchnerista y candidato a senador por Neuquén; y Carlos Zannini, que podría volver al protagonismo político como secretario administrativo del Senado.

Para la conducción del bloque, Sagasti tendría como competidor principal al cordobés Carlos Caserio, quien tiene una relación muy cercana con Alberto Fernández.

Al margen de esto, en el kirchnerismo de Mendoza destacan que primero “hay que ganar el domingo y evitar el balotage” para luego discutir sobre el futuro, teniendo en cuenta que si hay recambio presidencial se efectivizará en diciembre.

Reforzar lo local

El rol que juegue Sagasti a nivel nacional tras un posible triunfo de la fórmula Fernández-Fernández influirá en lo local, ya que en el peronismo aún está en pugna el liderazgo del partido. Es que la amplia derrota por 15 puntos que la senadora cosechó frente a Rodolfo Suárez en la elección a gobernador, impidió la hegemonía del kirchnerismo que parecía un hecho tras su victoria la interna provincial ante Alejandro Bermejo.

Por ahora, en la Legislatura los movimientos del peronismo son a través de gestos de unidad, como evidencia el sostenido rechazo de todos sus legisladores al endeudamiento pedido por el gobierno de Alfredo Cornejo. Tanto el senador Adolfo Bermejo (PJ orgánico) como el diputado Lucas Ilardo (Unidad Ciudadana) vienen cuestionando el accionar del gobierno respecto a la deuda y han destacado que los proyectos que pide el radicalismo y que tienen créditos blandos, deben discutirse recién junto con el Presupuesto 2020, cuando ya ha asumido el Ejecutivo provincial Rodolfo Suárez.

No obstante, el interbloque aún sigue trabajando con los dos grupos bien diferenciados: el peronismo de los intendentes (Alejandro Bermejo, Roberto Righi, Emir Félix y Martín Aveiro); y el espacio integrado por el kirchnerismo más duro, las huestes del ex vicegobernador Carlos Ciurca y el sector del ex compañero de fórmula de Sahasti, Jorge Tanús. Este grupo, alineado bajo el sello de Unidad Ciudadana, tendrá desde diciembre dos nuevos intendentes: Flor Destéfanis en Santa Rosa y Fernando Ubieta en La Paz.

Desde este último sector sostienen que la unidad existe bajo la figura de Sagasti, pero señalan que toda acción del partido se decide en el interbloque, más teniendo en cuenta la fórmula de unidad que se gestó en la categoria de diputados nacionales, con el primer puesto para la kirchnerista Marisa Uceda y el segundo para Alejandro Bermejo, quien había perdido las primarias para la gobernación.

En el peronismo tradicional, por su parte, si bien admiten la derrota interna expresan que el liderazgo no está definido y que todas las decisiones son “mediante consensos”.

A este liderazgo no definido se refirió la semana pasada, a modo de chicana política, el gobernador Cornejo. En medio de sus reclamos para que el peronismo apruebe el endeudamiento para las obras en la Legislatura, criticó que Sagasti “no se hace cargo de liderar el peronismo después de haber ganado las PASO. El que diga que aprobemos (los pedidos de financiamiento) es acusado de traidor por el otro y se bloquean entre ellos el grupo de los intendentes y el de Fernández Sagasti”.

En el peronismo desacreditan a Cornejo y aseguran que “la unidad del PJ es lo que le ha molestado”. Y agregan que solo busca “quebrar” al PJ para conseguir los avales que necesita para aprobar el crédito para las obras.

 

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