Productores del Este alertan sobre una “crisis social”

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“Si no ocurre nada en estos próximos días, ésta será la última cosecha para la mayoría de nosotros”. La frase es de uno de los 100 productores que en el anochecer del miércoles se reunieron en Montecaseros para programar su velorio, si es que el panorama que pintan se confirma. La uva sin comprador o al mismo precio que el año pasado, sin posibilidad de afrontar compromisos de pago y sin ninguna reserva ni ahorro.

Advirtieron sobre “la muerte de la COVIAR” y el rotundo fracaso del Plan 2020, al tiempo que presagiaron “una crisis social si no se mejoran urgentemente las condiciones para esta vendimia”.

La convocatoria fue hecha por la Asociación de Productores del Este Mendocino (Aproem), que se ha transformado en la primera referencia de los productores que tienen entre 5 y 30 hectáreas. Antes los reunía parcialmente la Asociación de Productores en Acción (APA), que fue intervenida por la Provincia en 2017 por falta de balances y su referente, José María “Sietevidas” Llaver, se convirtió en asesor de la Municipalidad de Junín.

Daniel Alberto Gill, productor de La Central, en Rivadavia, dice que produce desde 1985 y que “jamás pude ponerle precio a mi producción” y presume que, si no hay modificaciones en los próximos 15 días, “ésta será la última cosecha para la mayoría de nosotros”, porque las deudas y la falta de capital para afrontar los gastos del año, los harán quebrar y esto generará “una gravísima crisis social y de seguridad, porque son muchos los que dependen de la cosecha”.

La noche del miércoles se reunieron unos 100 productores y planean que estas convocatorias se mantengan durante las próximas semanas en distintos puntos del Este, hasta que definan una estrategia única y masiva para presentarse ante el Gobierno provincial.

“La COVIAR (Corporación Vitivinícola Argentina) no logró los objetivos para la que fue creada. Los objetivos de Mendoza en el Plan 2020 no se alcanzaron y habrá que buscar otra cosa”, dijo Gill.

También advierte que una de las principales medidas que se deben tomar urgentemente es “la suspensión de la entrega de número de viñedos”. Es decir evitar que sigan creciendo las superficies cultivadas, que solo han ampliado los territorios de un puñado de grandes bodegas.

Como ejemplo, en La Pampa se han plantado en este último tiempo 100 hectáreas de viñedos y Peñaflor avanza con plantaciones de chardonnay en Chapadmalal. “Los grandes siguen plantando y a los pequeños se les complica venderles a las bodegas. Hoy todas las inmobiliarias tienen montañas de escrituras de fincas en venta. Que compren eso y que no se entregue más número para cultivos nuevos”, dijeron los productores.

Con ese panorama presagiaron que “está comenzando a pasar lo mismo que pasa con los frutales. En algún momento a La Dormida (Santa Rosa) se la conocía como la capital del damasco, ahora ya han casi desaparecido esas plantaciones y tiende a transformarse en tierra ganadera”.

Hubo una voz unánime en algunos puntos. Uno fue que “el gobierno de la Provincia no nos quiere escuchar. Cree que la viticultura son las grandes bodegas y algunas bodegas extranjeras o exportadoras del Valle de Uco”.

Este jueves representantes de APROEM se reunían con concejales de San Martín, para declarar el estado de emergencia.

 

Fuente Diario Uno Mendoza

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