Dique Portezuelo: mas de 100 años de promesas…

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Mendoza es un gran oasis gracias a sus ríos, ya que por su clima y su paisaje es totalmente desértica. Los ríos de Norte a Sur: Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel, son de régimen de deshielo, donde las nieves caídas en el invierno se derriten al llegar la primavera y dotan de agua a estos cauces, motivo por el cual su caudal no supera los 40 metros cúbicos por segundo, pero que en períodos secos ni tan siquiera alcanzan a eso.

Hubo un río que es también mendocino en todo su trayecto y que no he nombrado: el río Grande. Como su nombre lo indica, es muy grande, mucho más que los otros y su caudal promedio histórico es 107 metros cúbicos por segundo. Es que está en una zona donde no sólo recibe el derretimiento de las nieves, sino también la gran abundancia de lluvias que se da en la zona.

El primero que habló del aprovechamiento de las aguas del Sur, sin hacer referencia al río Grande, pero sí al Colorado y a la cuenca de Llancanelo, fue el coronel Olascoaga en 1882.

Después, en 1911 los ingenieros Lange y Velazco propusieron la desviación de las aguas del río Grande hacia Llancanelo y otras obras. Ellos hablaban de la construcción del Nihuil, pero finalmente los altos costos impidieron la realización de los proyectos.

En 1928 el ingeniero Wauters realizó un completo estudio del aprovechamiento de las aguas del río Grande, considerando factible la irrigación de 100.000 hectáreas, llegando hasta las márgenes del Colorado.

En 1940 el ingeniero Ivanisevich realizó un anteproyecto de un dique en Bardas Blancas, conjuntamente con un canal matriz y un túnel de 34 kilómetros para llevar el agua para regadío. Las consultoras Italconsult-Sofrelec, tras un pedido de la provincia de Mendoza, estimó que un dique en la zona de Portezuelo del Viento generaría, junto con otros aportes, la cantidad de 2.800 GWh/año, lo que implica una extraordinaria cantidad de energía, similar a la producida por El Chocón

Llegó el momento en que la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de San Rafael comenzó a trabajar en pos de lograr el volcado de las aguas no aprovechadas al río Atuel. Esto ocurrió durante la presidencia de José Pepe Mora, quien procedió a reorganizar la Comisión Permanente Pro-aprovechamiento de las Aguas del Río Grande.

En diciembre de 1969 se renovó la comisión y fue elegido presidente Vicente Zavattieri, quien desde los medios periodísticos realizaba una encendida campaña en pos de no seguir perdiendo las aguas. Como vicepresidente primero quedó Eduardo Álvarez Arana de General Alvear y vice segundo Guillermo Von Zedwits de Malargüe; secretario y presidente de la Subcomisión de Coordinación y Promoción Armando Abadía, prosecretario Félix Fernández, tesorero Carlos B. Izuel, vocal Pedro Perdiguez y presidente de la Subcomisión Asesora Juan Vela de Alvear y Eugenio Marengo de Malargüe. Como integrante de la Subcomisión de Finanzas Armando Panelli. Como asesores se encontraban los ingenieros Felipe y Juan de Nevrezé y el doctor Juan Carlos Isuani.

Como podemos darnos cuenta la comisión se formó con miembros de los tres departamentos interesados: San Rafael, General Alvear y Malargüe.

Mora había viajado a Buenos Aires donde había firmado un acta de la cual dijo: “Hemos logrado el primer paso, es decir hemos conseguido que no se avasalle el derecho de Mendoza sobre las aguas del río Grande”.

Zavattieri, al hablar por vez primera como presidente, manifestó: “Tenemos que estar preparados para defender la riqueza del río Grande, pues es de Mendoza y rendirá enormes beneficios, no sólo en el riego sino en la producción de energía”.

Los años pasaron y sus aguas siguieron corriendo sin aprovecharse. Hace unos años se aprobó construir la presa y central Portezuelo del Viento ¿Se logrará su construcción algún día? ¿O seguiremos viendo como las aguas del río Grande siguen escurriéndose sin poder generar la necesaria energía?.

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