Marcolini, el padre de la derrota de “Cambia Mendoza” en Alvear

0

El intendente Walter Marcolini (48) pasa por su peor momento político tras el fracaso que significó la elección interna del domingo al perder frente a un puñado de radicales y referentes del PRO la minoría en la lista de concejales. Esto se tomó “como una derrota” que caló hondo en el oficialismo porque, además, enterró al Partido Demócrata que desaparecerá del Concejo Deliberante tras una brillante elección en 2015.

Marcolini no hizo caravana. Su gente tampoco. Su grado de soberbia no le impide ver que no corresponde utilizar la sede radical “como propia” en una elección interna. Eso es faltarle el respeto a otros correligionarios, al menos. Nadie se lo dice. Nadie piensa. Nadie cuida el decoro. El buen gesto. El ninguneo a quienes se atrevieron a pararse en la vereda de enfrente, hasta con el presidente del Partido ignorándolos, le costará caro. Si hasta bajaron Najul y Zamarbide en campaña y solo posaron con los “oficialistas”. Como si los que piensan “un poco diferente” no fueran del palo. Insólito. Aún cuando estos “traidores” llevaban a Najul y Zamarbide de “candidatos”. Increíble.

Marcolini sabe que Alvear es el único de los 12 departamentos dominados por “Cambia Mendoza” donde hubo una elección interna. Cornejo pidió “unidad” para “no gastar plata que no tenemos”. Acá se “esfumaron” mas de un millón de pesos porque “la vieja política” sigue vigente.

Y el título lo dice todo: Marcolini es el padre de la derrota porque, llamativamente, él se puso totalmente al frente de la campaña política para tratar de levantar la imagen de los candidatos que eligió y que nunca arrancaron para traccionar votos. Y es que no tiene mas gente. Ni arma nuevos caudillos. Todo pasa por sus manos. No confía en nadie. Filtra todo y se quedará sólo, como les pasó a otros..

Marcolini fue la figura visible. En los spot para la tele. En las redes sociales. En las fotos con “el equipo del intendente”. Hasta en las generosas revistas que, vaya uno a saber quien pagó, se tiraban por todos lados. El ego no le permitió ver mas allá de la plaza Carlos Marìa de Alvear, esa que mira desde lo alto buscando respuestas, viendo cada amanecer..

Ahora, a Marcolini, se le encendieron todas las alertas. No es común que quien viene de ganar frente a un histórico referente del peronismo, como De Paolo y sus 12 años de gestión, sufra el resultado de una simple elección interna. Sabe que si pierde ante el PJ en octubre quedará 5-4 abajo y con el PRO (Martìnez Barón) jugado porque ya se despegó de la gestión. A lo sumo soñará con la moneda cuando Cornejo le dio todo el respaldo y toda la libertad para hacer y deshacer. Y eso, en política, se paga tras un fracaso con menos obras y menos apoyo. Se irán cayendo algunos pagos a empresas.. certificaciones.. historias que ya conocemos en Alvear, como pasa con la 188 que tiene mas promesas que realizaciones. Por dar un ejemplo.

Desde la Casa de Gobierno se cuestionan las obras que bajan a Alvear para qué..? El acueducto con mas de 225 millones de pesos, que se anunció a días de las elecciones, para perder la minoría en la interna contra 10 personas que ganaron la batalla…?

Uno de cada cuatro votantes el domingo solo lo respaldó. Consecuencia de los aprietes, persecuciones políticas, presiones, profundizando la grieta que tanto criticaron y como han denunciado varios actores. Si no sos del palo “sos un traidor”. Así piensan. Desde la cabeza a los pies. Y así les fue.

A Marcolini la soberbia lo mata. Se lo dijo apenas arrancó la gestión un ex senador del partido devenido en distribuidor de alimentos en las escuelas. Y la prueba es que nunca escucha una crítica. Un mensaje diferente. Otra opinión. Ni siquiera una sugerencia. Y todo pasa porque vive de obsecuentes funcionarios de “poca monta” que no se revelan porque tienen entre ceja y ceja el cajero automático cada 29.

Quienes quieren ayudarlo a Marcolini están afuera. Inclusive muchos que lo hicieron ganar. Y no admite hasta sus propios errores. Ni hablar de “los 4 de copas” que lo adulan aunque sepan, interiormente, que van contra una pared. Entonces aparecen, para éstos, “los traidores”. Los que “no quieren que le vaya bien”. Cuando en realidad, los traidores, están entre ese séquito de inoperantes e ineptos que se acuerdan de la gente cuando hay que votar y no le dan respuestas a la gente. Hay funcionarios de gabinete que no conocen la Casa de Gobierno. Ni hablar de Balcarce 50.

Y todo esto lo pagó Marcolini entre sus propios correligionarios. A la gestión del intendente que prometió faraónicas obras y hasta ahora nada, de cada 10 que votan por Cambia Mendoza, 4 le dijeron que NO están de acuerdo y dejaron el semáforo en intermitente.

Lo que es mas grave es que de cada 4 alvearenses, hoy, 3 le dan la espalda. Consiguió su lista, que premia a Pablo Longo con otros 4 años en el HCD, 7.400 votos de casi 30.000 alvearenses habilitados. Los rivales internos 4.500 sin “el aparato del Estado en marcha” solo para un sector.

Entonces, como es posible que en menos de dos años se le haya minado el crédito que la gente le brindó..? Las respuestas las deberá buscar puertas adentro un intendente que se rodeó de gente que, salvo rarísimas excepciones, no demostró nada en la parte privada o en su vida pública.. De esta manera solo brilla él. Ese es su objetivo. Y aquellos que pretendieron “discutir” algún tema se fueron por “problemas personales” como el concejal Carlos Ríos y tantos otros..

Marcolini tiene tiempo para cambiar..? Seguramente que sí. Tendrá que pegar un golpe de timón urgente para salvar el Titanic porque sabe que tendrá un año 2018, mas allá de lo que pase en octubre, muy complicado con un PJ que se recupera del duelo. Y con un Sebastián Martínez Barón (PRO) que “le cierra puertas en la Rosada” porque los dejó afuera de la lista oficialista: Para el escribano, volver a confiar en Marcolini, una vez mas, puede ser su “certificado de defunción” en sus aspiraciones para sucederlo en 28 meses .

Los 200 cheques entregados a última hora, los mas de 150 contratos de servicios, las 500 frazadas, la deuda que se mantiene con los proveedores, los nuevos empleados “por tres meses”, los palos, las tablas, los colchones, los 500 pesos por voto.. Sus sueños de ser “el próximo gobernador”, quedaron truncos pese a los miles de pesos puestos en medios capitalinos.. Todo eso lo ve la gente. Todo eso se transmite. De nada sirve un suplemento de 8 páginas en un diario que solo ven 100 en Alvear un domingo. Estrategia electoral 0.

Marcolini sabe, aunque nunca lo reconocerá, que para llegar al poder usó a mucha gente y muchas estructuras. Y eso tiene que empezar a pagarlo ahora si quiere seguir sobreviviendo. La gente ve como ningunearon a decenas de radicales que los ayudaron a llegar y por eso se ganaron el mote de “traidores”. Llegar pisando cabezas tiene su costo y ahora “les devuelven gentilezas” muchos de los que apoyaron y que ni siquiera iban por un sueldo.  Simplemente por ser radicales. Y parte de esa gran cantidad de electores que confió en que venía “la nueva política” lo terminó castigando por igual porque, en Alvear, todo se sabe.

De Marcolini depende el cambio.

Dejar respuesta