Exito de la travesía por la soñada continuidad de la ruta 188

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La Primera edición de la Travesía “Chile-Argentina 2017 por la integración de los pueblos y las personas” culminó con éxito.

Este fin de semana, un grupo de atletas con discapacidad y sus guías lograron unir los 360 kilómetros que hay entre el límite internacional Argentino-Chileno del Paso Pehuenche y General Alvear, pasando por la ciudad de Malargüe y la Ruta Nacional 188.

El objetivo principal de la hazaña es promover la concreción del tramo Alvear-Malargüe de la Ruta Nacional 188, a su vez, también se se persigue una meta centrada en el desarrollo de la región desde la integración de ambos países limítrofes.

El factor social también se ve reflejado en esta actividad, ya que como el slogan del evento lo especifica, también se busca la integración e inclusión entre las personas, en este caso gracias al ejemplo que estos ciclistas discapacitados, transmiten a la sociedad.

La delegación integrada por 5 deportistas con diferentes discapacidades y 4 guías pertenecientes a la Agrupación “Tranco Largo” y a los “Tiburones del Atuel”, alcanzaron el objetivo sobre sus mountainbikes (3 bicicletas tándem) mediante la modalidad posta, en la que se turnaban en tramos de 20 a 40 kilómetros.

La travesía se completó en dos jornadas, la primera de 170 kilómetros, transitando el recientemente pavimentado paso fronterizo Pehuenche con Malargüe, y una segunda etapa mucho más complicada, de 190 kilómetros que unen Malargüe y General Alvear por la traza de lo que sería la continuación de la Ruta 188.

La idea, surge algunos años atrás de la mano de Walther Álvarez, atleta no vidente de quien estuvo a cargo la organización, siempre acompañado principalmente de Miguel Rodríguez de la Agrupación “Tranco Largo”, para “acompañar al Consorcio Caminero Trintrica, Históricos de la Ruta 184+4, y a la agrupación Pico y Pala, dado que se pretende transitar la Ruta para promocionarla”, según lo explica Álvarez.

“Es una satisfacción muy grande, sobre todos por llegar todos bien y sin roturas en las bicis, que la gente nos haya acompañado esa es la mejor recompensa, también quiero agradecer el apoyo de muchas personas que se acercaron, instituciones, agrupaciones y del gobierno”, expresaba el mentor del desafío.

Vale destacar, que de la delegación también participaron con sus bicicletas, la esposa de Walter Álvarez, Silvina Castro, quien también es no vidente y su hija mayor Carolina Álvarez.

Para los atletas no fue fácil, ya que durante ambos días de travesía, la alta temperatura y el desnivel del terreno fueron una constante.

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