Ganadería: preocupa la caida de los precios

0

Los valores del ternero y del novillo gordo en pie se han mantenido prácticamente sin variantes durante los últimos 30 meses. Frente a ello, los costos han aumentado a un ritmo promedio del 20% anual.

 

La ganadería bovina parece no escapar a la realidad de las distintas producciones regionales, con la diferencia que, en términos de los números del negocio, su situación no es privativa de las zonas extrapampeanas sino que se repite en cada región donde se desarrolla la producción pecuaria.

Por razones climáticas, el escenario puede presentarse más complejo para los planteos de cría en las zonas áridas, donde la irregularidad del régimen de lluvias (salvando el caso excepcional de la última primavera) demora la recuperación de los campos y, consecuentemente, de los rodeos.

Pero la complicación del panorama actual parece venir por la confluencia de precios prácticamente planchados y costos que no han parado de subir en los últimos años.
Martín Caro, presidente de la Específica de Ganadería de la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria de San Rafael, asegura que “la actividad ganadera se sigue complicando porque la inflación está haciendo estragos, como en todos los sectores productivos”.

 En el caso de la ganadería, el agravante es que “está muy atrasada, con precios que no han variado en los últimos dos años y medio”. Habla de entre  $ 9,50 y $ 10,50 para el kilo de novillo gordo y de alrededor de $ 12 el kilo de ternero. Esos valores, que son los de diciembre 2012-enero 2013 son más o menos los de hace dos años y medio. Mientras tanto, los costos han aumentado, en promedio, fácilmente un 20% anual”, grafica Caro.

Podríamos estar mejor

Germán Perón, presidente de la Específica de Ganadería de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Ganadería de General Alvear, coincide en que “no cabe esperar fluctuaciones en los precios pero tampoco tantas complicaciones como en otros sectores productivos, como la fruta”. En su opinión, el sector “no está mal, pero podría estar mucho mejor”. Aunque reconoce que  “muchos todavía la tenemos como una actividad alternativa y que hay muchas herramientas que todavía se pueden aplicar, para empezar a pensar la ganadería como empresa”. 

El dirigente alvearense reconoce que “cuando llueve como este último año, generalmente la gente no se queja tanto; pero me parece que está faltando que haya algún aumento de los precios porque es verdad que están estancados. Lo que pasa es que tuvimos una época tan mala que, cuando subieron los precios, nos acomodamos un poco, se calmaron los ánimos pero ahora se han ido deteriorando”.

Hubo casos puntuales de valores sensiblemente mejores, como los obtenidos en los últimos remates de fines de enero. Algunos lotes de terneros livianos (de 100 kilos) que habían sido cabeza de parición en 2012 (nacieron hacia fines de agosto), se pagaron “alrededor de 16 pesos el kilo los machos y algo de 15 pesos el kilo”, revela el productor de Alvear. Pero admite que “enero es un mes especial, porque empiezan a salir los primeros terneros y los livianos se pagan siempre un poco más”. 

Sin embargo, Perón se muestra preocupado porque  a partir de fines de febrero o principios de marzo, “cuando salgamos a vender todos juntos, va a pasar lo que pasa en todos los mercados: con mayor oferta, los precios bajan y vamos a volver a los 12 pesos o 12,50 el kilo de ternero vivo”, señala.

En cuanto al aumento de costos de producción, Perón lo relativiza, para el caso de la ganadería de cría en el secano de su zona, “salvo en los casos de algunos productores    -que son los menos- que la tienen como actividad principal. En la cría bovina, lo que se computa es el costo del gasoil, del alambre, de los postes que no han tenido el incremento que han tenido los insumos para otras actividades, como la agroindustria, por ejemplo”.

Así, cabe suponer que el mayor problema lo tienen aquellos productores que desarrollan la ganadería de cría o el engorde como actividad principal. 

De hecho, es sabido que en el sur mendocino, al menos, más de uno saca plata de otros negocios para ponerla en los campos de cría, lo cual de alguna manera distorsiona las cuentas.

El clima acompañó

En cuanto al clima en Alvear, Perón comenta que las lluvias han variado en frecuencia e intensidad dentro del mismo departamento. “En algunos campos ha llovido bien, pero en otros están con problemas y sacando vacas por falta de pasto”.

Reconoce que la pasada primavera arrancó con muy buenas lluvias, que fueron más o menos generalizadas en las distintas zonas. “Estuvimos repasando algunos registros y vimos que fue la mejor primavera en muchos años para el campo, porque llovió bien… y en el momento oportuno; pero en enero se cortaron las lluvias, hizo calores muy fuertes y algunos campos quedaron muy mal”. 

Admite que la mayor disponibilidad de pasto puede haber mejorado el estado corporal de las hembras, predisponiéndolas para entrar en celo hacia la época del entore. El servicio empieza hacia mediados de noviembre en algunos establecimientos. “Es probable que eso aumente la preñez pero no sé si eso se va a reflejar, después, en mayor producción”. De todas maneras, insiste en que el panorama es bastante irregular, sobre todo por la disparidad de las lluvias según las zonas.

Por su parte, Martín Caro admite que, algunos productores (con campos en zonas más favorecidas por las lluvias), están con expectativas positivas, porque  “climáticamente, el año ha sido mucho mejor”. Pero aclara que no en toda la provincia llovió igual y que inclusive hay diferencias dentro de cada departamento. De hecho, en el Sur de San Rafael hay zonas donde persiste la sequía. De todos modos, insiste en que “hay un desánimo general, como en todas las producciones”.

La próxima zafra

En el plano productivo, y en función de esta zafra que ya se inicia, Caro espera que haya más terneros y en mejores condiciones que en años anteriores. “Un poco más pesados, lo que es lógico porque los campos han estado mejor, por las lluvias de primavera”. La mayor parte de esos terneros nacieron en agosto-setiembre-octubre y, salvo excepciones, dadas por las crías que fueron cabeza de parición, saldrán a la venta a partir de marzo.

Caro señala que -acompañando  el impacto de una mayor disponibilidad de pasto- las mejoras productivas se explican también por el hecho que “una parte importante de los productores está aplicando tecnologías de manejo en los campos de cría, que no sólo ayudan a sobrellevar mejor una contingencia como puede ser una sequía, sino que potencian los beneficios que traen las lluvias”. Esto se traduce en “mayor cantidad de terneros; mejor peso al destete. Son objetivos que se logran aplicando tecnologías de manejo como son el destete precoz, el estacionamiento del servicio, el apotreramiento de los campos, etc”.

Se descuenta que la mayor disponibilidad de alimento en aquellos campos de cría que recibieron mejores y más oportunas precipitaciones, favoreció el estado corporal de las hembras y su posibilidad de entrar en celo para la época del servicio 2012/2013; por esto se espera que contribuya con un mayor índice de preñez y (aunque hay otros factores que inciden) de nacimientos en la primavera de este año.

Para Germán Perón, “el número de terneros que tendremos va a tener relación con el stock de vacas; lo que pasa es que han quedado muy pocas vacas”. 

El dirigente de Alvear advierte que los vientres (que se perdieron por la sequía o por las ventas en la última época de bajos precios) no se van a reponer tan fácilmente. “Primero, porque la mayoría de los campos venían muy castigados, y después que, comprar una vaca hoy (más allá que hace 2 ó 3 años que están con el mismo valor), no es tan sencillo; porque una vaca para madre está entre 3.000 y 4.000 pesos”.

De manera que “armar un plantel para volver a arrancar, es difícil. Por otra parte, la opción de dejarse las terneras para futuras madres, criarlas, hasta que se las puede entorar, nosotros entoramos generalmente cuando la hembra tiene 24 meses; los 9 meses de gestación, más 4 ÷o 5 meses hasta el destete. Hay que esperar por lo menos 3 años para tener un ternero. Es muy lento el campo”. 

Por eso, los establecimientos que en su momento tuvieron que liquidar sus rodeos, “les ha costado volver a armarlos y ahora están vacíos. Al punto que hay muchos campos en venta -revela Perón- que antes no se veían, aunque tampoco se hacen operaciones”.

Dejar respuesta